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| Octubre 04, 2008
Cómo combatir un producto gratuito
Vía Conocimiento Libre llego a un post de Matt Asay en Slashdot en el cual menciona las tácticas del curso Divide and Conquer: Competing with Free Technology Under Network Effects impartido en Stanford por Deishin Lee y Haim Mendelson. Los consejos principales son: llegar primero al mercado, mantener el producto lo más cerrado posible, y segmentar a los clientes todo lo que se pueda para aplicar una estrategia de divide y vencerás. La metamorfosis de lo Libre en Abierto
Me comentaba Juantomás hace unos días que no le gustaba mucho la creciente popularización del uso del término "Software de Fuentes Abiertas" como sinónimo de "Software Libre", y es que ciertamente no es lo mismo. Nos estamos acercando a una era en la cual, las grandes compañías de software privativo, se han dado cuenta de que, dado que no pueden acabar con el fenómeno del Software Libre, lo mejor que pueden hacer es asimilarlo igual que los Borgs de Star Trek asimilaban civilizaciones enteras. Matt Asay dice que ahora hasta Microsoft cree en el Software Libre, ofreciendo pseudo Open Source en CodePlex, mientras paralelalemente trata de difundir el FUD de que todo el Software Libre le debe derechos de patentes, y que Red Hat es más vulnerable que nunca a una OPA hostil de Oracle debido a la caída de sus acciones desde 23$ a 15$ en el último cuatrimestre. Es normal que se produzca cierto re-ajuste en el mercado, y cesen las guerras a tumba abierta entre lo estrictamente libre y lo estrictamente privativo. A fin de cuentas, se dan simultáneamente dos sucesos comprobados: 1º) la situación anterior del mercado de software privativo se había vuelto insostenible debido a la posición abusiva que ostentaban los grandes fabricantes 2º) es prácticamente imposible mantener un negocio sólo con un producto Libre puro y duro en el estricto sentido de la OSI De modo que en algún lugar hay que encontrar el punto intermedio entre los intereses de los usuarios y las necesidades económicas de los fabricantes. Hasta ahí muy bien. Lo que sucede es que se está pervirtiendo el Software Libre hasta el punto en el que existen productos presuntamente libres que, en la práctica no se diferencian en nada de un software privativo. Esto sucede por dos motivos: 1º) Está apareciendo Open Source Comercial donde lo que compra el cliente directamente no es Open Source, sino una variante cerrada de otro producto de la misma marca que si es libre. 2º) Incluso aunque se disponga del código fuente, si éste no está correctamente archivado y documentado, en la práctica no sirve de mucho, porque es más barato volverlo a hacer que aprender cómo funciona. Una de las peores pesadillas de una empresa de desarrollo es tener que heredar el mantenimiento del código que otra empresa dejó hecho unos zorros. Por eso el código no se mantiene, se cambia. Bien re-escribiéndolo desde cero, bien substituyéndolo por otro producto equivalente. Y esto no es sólo un fenómeno característico del Software Libre porque, de hecho, para bien o para mal, lo primero que hace una empresa de informática cuando llega a un cliente (si puede) es deshacer todo lo que ha hecho la empres anterior y volver a empezar (típicamente para acabar fabricando lo mismo por el doble de dinero). Esto de la venta es como los programas de los partidos políticos: ¿Qué los clientes demandan Software Libre? Pues nada, se le pone una maravillosa pegatina que diga "Fuente Abierta" (cualquier cosa que sea lo que eso signifique) ¡y a vender! y el resto de los pequeños y nimios detalles (como el precio y los derechos de uso y redistribución) ya vendrán especificados en la letra pequeña de la licencia. Amazon ofrecerá Windows sobre EC2
Post relacionado: Here comes the "Windows Cloud" (Nicholas Carr) Google Clean Energy 2030
Impactante el plan de energías renovables 2030 para Estados Unidos de Jeffery Greenblatt patrocinado por Google y presentado por Eric Schmidt en el Commonwealth Club el pasado 1 de octubre. ¿Se podrá hacer realmente?
Proponen invertir 4,4 billones de dólares (4.400.000.000.000$) en 22 años con los cuales se ahorrarían teóricamente 5,4 billones. Según su plan habría que multiplicar aproximadamente por 200 la producción actual de energía eólica y solar, y conseguir significativos ahorros de consumo eléctrico con máquinas más eficientes. Se reducirían la emisiones estadounidenses de CO2 de seis a tres millones de toneladas por año.
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